El logotipo de nuestra empresa
Características y tipos de logotipos
Los logotipos son un elemento básico de la identidad de las empresas; son la personificación, la cara de las empresas y, como tal, merecen ser cuidados. Y hoy, más que nunca, necesitamos dotar de personalidad a nuestros logotipos para que resulten reconocibles en un mercado que es cada vez más global.
Todos apreciamos logotipos excepcionalmente bellos y creativos, pero no es necesario disponer de una obra de arte como seña de identidad de nuestra empresa. Lo que necesitamos desesperadamente es que sea reconocible y versátil, es decir, que tenga una personalidad que lo diferencie de otros logotipos y adaptable a diferentes medios, soportes y funciones sin perder su personalidad. Necesitamos que los logotipos sean funcionales, reconocibles y legibles en tarjetas de visita, Redes Sociales, objetos promocionales, papelería, en la web… en color y en blanco y negro, también debe operar en hueco o negativo.
A partir de este mínimo, las posibilidades son infinitas. Google es un claro ejemplo de logotipo reconocible que encuentra su diferenciación en los colores de su tipografía (convencional) mientras que, en lado opuesto, tenemos a Apple, cuya manzana mordida es perfectamente reconocible en el mundo entero, a pesar de no tener, en principio, ninguna relación con su actividad tecnológica.
Tipos de logotipos
Como demuestran los ejemplos de Google y Apple, existen muchos tipos diferentes de logotipos, cosa lógica en tanto que uno de los objetivos primordiales de cualquier logotipo es ser reconocible, diferente. Se pueden clasificar por su aspecto o composición en varios grupos, como tipográficos, abreviaturas, símbolos, abstractos o una combinación de los anteriores, grupo al que pertenecen la gran mayoría.
Obviamente hay más tipos, como los emblemas o escudos, típicos de los centros de enseñanza o clubes deportivos, que suelen ser pervivencias del pasado, más o menos actualizadas, pero que también son utilizadas por empresas comerciales como Starbucks o Harley-Davidson. Otros que también suelen tener una larga historia son los logotipos asociados a animales (Puma, Jaguar… o el cocodrilo de Lacoste).
Logotipos tipográficos
El logotipo propiamente dicho es una imagen corporativa que solo presenta un nombre de compañía. Obviamente, lo que se pretende es dar todo el protagonismo al nombre de la compañía. Los ejemplos más evidentes serían Google, Coca-cola, Nivea o Facebook. En este tipo de logotipos, a priori, la tipografía y el color son los únicos elementos diferenciadores con los que contamos y las grandes compañías suelen recurrir a tipografías exclusivas. Google, sin embargo, ha logrado diferenciarse utilizando letras de diferentes colores a pesar de utilizar una tipografía común.
Abreviaturas
En ocasiones, el nombre es demasiado largo y poco comercial. Es el caso de la NASA, IBM, HBO… que optan por convertir las siglas en su nombre comercial. Nadie llamaría a Seat Sociedad Española de Automóviles de Turismo y, lógicamente, se necesita un nombre comercial distinto del societario. La abreviatura es más fácil de recordar y más fácil de convertir en un elemento gráfico con personalidad. Como en el caso anterior, aquí la tipografía, junto con el color, es el elemento a nuestra disposición para diferenciarnos de los competidores.
Símbolos
La mayor ventaja de los símbolos es su versatilidad, ya que funcionan bien el cualquier tipo de soporte. Ejemplos evidentes de compañías cuya imagen descansa en símbolos son Apple con su manzana, o Twitter con el pajarito. El pajarito de Twitter tiene una cierta, aunque rebuscada, relación con la actividad de la compañía, pero en el caso del gigante informático, la relación es nula por completo.
Los símbolos abstractos son muy comunes entre las marcas más reconocidas
Abstractos
Y esto nos lleva directamente al siguiente grupo, los que cuentan con elementos gráficos abstractos. Si lo que pretendemos es ser reconocidos por un elemento gráfico, diferenciado e impactante, la abstracción nos aporta más posibilidades. Son múltiples los ejemplos: Adidas, Pepsi, Renault, Citroën, Opel… todas estas empresas tienen su imagen fuertemente ligada a un grafismo sin ninguna especial significación, pero perfectamente reconocible y apropiada por ellas.
Combinados
Pero, con diferencia, los logotipos de las empresas suelen ser una combinación de los anteriores. Salvo aquellas que han convertido su nombre en su propio grafismo (Google, Nivea o Coca-cola) y Apple, que ya apenas escribe su nombre, el resto optan por una combinación de elementos. Twitter, además del pajarito, tiene una tipografía reconocible, como Facebook que ha sabido convertir la “f” inicial en un símbolo. También todos los nombrados en el apartado anterior usan logotipos combinados. Ninguno de ellos es ajeno a una tipografía característica reconocible para su nombre, aunque resulte mucho más reconocible su símbolo. Otras marcas como Jaguar, Puma, Lacoste, utilizan animales (que tuvieron gran protagonismo en el pasado) junto a una tipografía propia, lo mismo que la tipografía de Adidas es perfectamente reconocible.
Algunos logotipos entre los más conocidos que destacan por su simplicidad
Requisitos de un logotipo
Como decía al principio de este artículo, lo que necesitamos desesperadamente es que sea reconocible y versátil, porque es la imagen de nuestra empresa y necesitamos que se nos reconozca, y evitar cualquier posibilidad de confusión, pérdida de clientes, o ineficiencias en nuestros esfuerzos de comunicación y marketing. Para ello, debemos perseguir una serie de características que debe tener nuestro logotipo:
Simple.- eliminar todo lo irrelevante. Demasiados elementos se roban protagonismo mutuamente y resultan difíciles de recordar (además de complicar la reproducción). La simplicidad es un plus.
Diferente.- porque el objetivo de un logotipo es decir: aquí estoy yo. Si es diferente y simple, tendrá mucho camino andado para lograr que su logotipo sea memorable, que sea fácil de recordar y reconocer.
Apropiado.- que es un concepto complicado porque bascula entre la diferenciación y la esencia. Con un logotipo buscamos notoriedad y diferenciación, pero es nuestra carta de presentación a nuestros clientes y debería transmitir la esencia de lo que somos. Si nos dedicamos a las finanzas, nuestro logotipo no se puede parecer al de una discoteca, pero como deja bien claro Apple, podemos representarnos por una manzana aunque nos dediquemos a la tecnología.
Con valores.- Una imagen vale más que mil palabras y a nuestro logotipo tenemos que dotarlo de contenido. Y no es precisamente el sector de actividad el contenido más importante que podemos transmitir: diseño, innovación, seriedad, vanguardismo, tecnología, economía… son valores de nuestra marca que podemos incorporar a nuestro logotipo para éste los transmita a nuestros clientes potenciales.
Versátil.- adaptable, utilizable en versión monocromo o en color, en tamaño valla publicitaria y en nuestro perfil de Facebook. A ser posible, debería funcionar bien sobre fondos claros y oscuros, o tener previsto cómo implementarlo en esas circunstancias, porque alguna vez patrocinaremos un equipo de petanca con las camisetas del mismo color que nuestro logo y con la identidad corporativa no se puede improvisar, ¡nunca!.
Duradero.- a lo que ayuda mucho la simplicidad. En nuestro logotipo descansa buena parte de nuestra imagen de marca y la inversión que hacemos en ella. Es muy recomendable que nuestro logo se mantenga vivo durante años y años.
Cambio de logotipo
Esto nos lleva a un tema interesante: cuándo y cómo cambiar nuestro logotipo. Desde luego, el cambio del logotipo es un asunto muy relevante, porque tiene grandes implicaciones. Además, es difícil para uno mismo, por la costumbre, tener un punto de vista objetivo sobre la cuestión.
El logotipo de una empresa, además de tener los requisitos mencionados más arriba, hay dos características que, de ninguna manera, puede tener: obsoleto y descuidado.
Antes mencionaba la conveniencia de incluir valores a transmitir a través de nuestro logotipo, del tipo modernidad, diseño, tecnología, porque son valores intangibles que puede transmitir fácilmente un logotipo. De igual forma, un logotipo descuidado o claramente desfasado, transmite a nuestros clientes potenciales una imagen muy negativa de nuestra empresa y generan muy poca confianza; calidad, modernidad, competitividad son valores que difícilmente se asociarán a empresas con un logotipo descuidado.
Así que si nuestro logotipo se ha quedado viejo o no cumple los mínimos estándares es el momento de cambiarlo. Todo serán beneficios.
Revoluciones y evoluciones en el logotipo de Seat
Revolución o evolución
Lo cierto es que no hay, a priori, una respuesta para eso. La decisión estará en función del logotipo que queremos sustituir y de los objetivos que queramos alcanzar. Evolucionar, o modernizar nuestro logotipo no tiene grandes implicaciones si tenemos la precaución de mantenerlo reconocible.
Ni tan siquiera necesitaría de una campaña de comunicación, salvo que queramos utilizar el cambio de logotipo para realizar una campaña estratégica.
Si, por el contrario, el cambio de logotipo obedece a un cambio estratégico, o a un desfase grave de nuestro logotipo, seguramente nos veremos abocados a un cambio radical.
En este caso, eso sí, estaríamos obligados a acompañar el cambio de una política de comunicación y aprovechar la oportunidad para comunicar esos valores de modernidad, preocupación por los detalles, actualización, tecnología, etc. que queremos transmitir a nuestros clientes y que un nuevo logotipo nos puede ayudar a comunicar.
Fecha publicación: 29-04-2020
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